La costeleta con puré es uno de los platos caseros más habituales de la cocina argentina: una costeleta de cerdo dorada y jugosa que se sirve junto a un puré de papas suave y cremoso. Es la comida de todos los días por excelencia, la que aparece en la mesa familiar entre semana y también en el menú de rotiserías y bodegones de barrio.
Su popularidad tiene que ver con lo sencillo de su preparación y con lo reconfortante del resultado: carne bien dorada y un puré de manteca y leche que equilibra cada bocado. Es un plato que se aprende en casa, casi sin receta escrita, y que se repite generación tras generación en las cocinas argentinas.
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Costeleta con Puré
- Tiempo Prep: 15
- Tiempo Cocción: 25
- Tiempo Total: 40
- Porciones: 4 porciones
- Categoría: Plato principal
- Cocina: Argentina
Ingredientes
- 4 unidades (800 g aproximadamente) de costeletas de cerdo con hueso (4 chuletas de cerdo con hueso)
- 1 kg de papas (5 a 6 papas medianas)
- 200 ml de leche entera (¾ taza)
- 80 g de manteca (6 cucharadas)
- 2 dientes de ajo picado
- 30 ml de aceite (2 cucharadas)
- al gusto de sal
- al gusto de pimienta negra
- 1 pizca de nuez moscada (opcional)
- el jugo de ½ limón de jugo de limón (opcional)
Preparación
- Sazona las costeletas, frota ambos lados de las costeletas de cerdo con el ajo picado, sal, pimienta y un chorrito de jugo de limón, y déjalas reposar a temperatura ambiente unos 15 minutos para que tomen sabor.
- Cocina las papas, pela las papas, córtalas en trozos parejos y hiérvelas en agua con sal durante 20 a 25 minutos, hasta que estén bien tiernas al pincharlas con un tenedor.
- Dora las costeletas, calienta el aceite en una sartén a fuego medio-alto y cocina las costeletas de 4 a 5 minutos de cada lado, hasta que estén doradas por fuera y jugosas por dentro; retíralas y déjalas reposar unos minutos.
- Prepara el puré, escurre las papas, hazlas puré con un pisapapas o pasapurés, incorpora la manteca y la leche tibia de a poco, y mezcla hasta lograr una textura cremosa y sin grumos; ajusta la sal y agrega la nuez moscada si la usas.
- Sirve, coloca una porción generosa de puré en cada plato junto a la costeleta dorada y aprovecha los jugos de la sartén para bañar la carne antes de llevar a la mesa.
Trucos de cocina
- Golpea ligeramente las costeletas con un mazo antes de cocinarlas para que se cocinen parejo y queden más tiernas.
- Calienta la leche antes de incorporarla al puré para que no enfríe la preparación ni corte la textura.
- No sobrecocines la costeleta de cerdo: retírala del fuego apenas esté dorada y firme al tacto para que no quede seca.
- Pasa las papas por un pasapurés en lugar de una batidora para evitar que el puré quede pegajoso.
Variaciones tradicionales
- Con costeleta de novillo (carne vacuna) en lugar de cerdo, siguiendo la misma preparación.
- «A caballo», con un huevo frito encima de la costeleta.
- Con cebolla salteada por encima, conocida como costeleta «a la criolla».
Presentación recomendada
Sirve la costeleta apoyada sobre el puré o al lado, bañada con los jugos de cocción de la sartén.
Es un plato que se disfruta recién hecho y bien caliente, típico de la comida del mediodía o de la cena familiar.
Acompañamientos recomendados
- Ensalada mixta de lechuga, tomate y cebolla
- Huevo frito
- Pan casero
Dato curioso
La combinación de carne con puré de papas es uno de los pilares de la comida casera argentina, heredera de la fuerte tradición de la inmigración italiana y española que marcó la cocina del país. En rotiserías y bodegones de barrio, la costeleta con puré suele figurar como «plato del día», una opción económica, abundante y reconfortante que representa a la perfección la cocina de todos los días.
Preguntas frecuentes
La Costeleta con Puré es una receta tradicional que se prepara con ingredientes sencillos y una técnica casera que conserva su sabor auténtico.
Siguiendo la receta paso a paso, el tiempo total dependerá del número de porciones que prepares y de los tiempos de cocción indicados.
Admite distintos acompañamientos tradicionales y bebidas típicas, dependiendo de la ocasión y la costumbre familiar.
Por lo general sí: guardada en un envase cerrado en el refrigerador, se mantiene apta para el día siguiente, siempre que se revise su frescura antes de comer.
Sí, se admiten pequeñas variaciones según preferencias personales, procurando conservar los ingredientes clave que le dan su sabor tradicional.
