Unas de las recetas mas sencillas de preparar es la salsa de aguacate, es ideal para acompañar una gran cantidad de comidas, su consistencia es un poco espesa y se la realiza con leche o a su vez se la puede reemplazar con agua.
La diferencia entre el guacamole y la salsa de aguacate es que está última es preparada en la licuadora, mientras que en el guacamole, el aguacate es triturado formando una pasta de consistencia algo grumosa.
En esta oportunidad tenemos el agrado de traerte la receta de esta rica salsa, no te tomará más de un par de minutos, esperamos que la disfrutes.

Ingredientes
- 2 aguacates grandes
- 3 chiles serranos (opcional)
- ¼ de cebolla blanca
- 3 cucharadas de cilantro picado
- El zumo de ½ medio limón
- 1 cucharadita de caldo de gallina en polvo
- ½ cucharadita de ajo en polvo
- 1 tacita de leche o agua
- Sal y pimienta negra al gusto
Preparación
- En una licuadora vamos a poner la pulpa de los aguacates junto con el zumo de limón, la cebolla blanca, el cilantro, el caldo de gallina, el ajo en polvo, la taza de agua o leche, los chiles si la quieres picante, sal y pimienta al gusto.
- Los procesamos hasta que quede una salsa uniforme y dependiendo del espesor que deseamos le podemos agregar más o menos agua, ratificamos el sabor y lo ponemos en un recipiente.
Acompañamientos
Está salsa sirve para acompañar casi cualquier plato fuerte, así como también unos tacos, un pollo frito, una carne asada, unas papas cocidas o incluso a los nachos o unos crutones.
¿Sabías qué?
Existe una salsa de aguacate que en realidad no es hecha con esta fruta, sino es reemplazada con el calabacín, que al ser triturada con el tomate verde se crea un sabor muy parecido al aguacate y más aun con los demás condimentos, confundiendo inclusive a muchos paladares expertos.
Preguntas frecuentes
Salsa de Aguacate es una receta tradicional que se prepara con ingredientes sencillos y una técnica casera que conserva su sabor auténtico.
El tiempo puede variar según la receta y la cantidad de porciones, pero normalmente se puede preparar siguiendo los pasos indicados en la receta.
Se puede acompañar con guarniciones tradicionales, bebidas típicas o complementos sencillos según la costumbre local.
Sí, en muchos casos se puede guardar en refrigeración en un recipiente cerrado y consumir al día siguiente, siempre revisando su frescura antes de servir.
Sí, puedes hacer pequeños ajustes según tus gustos, pero lo ideal es respetar los ingredientes principales para conservar el sabor tradicional.
