Sopa de Frijoles con Huevo

La sopa de frijoles con huevo es uno de los platos más entrañables de la cocina nicaragüense: un caldo espeso de frijoles rojos que se enriquece con un huevo entero cocido directamente en la olla. Su sabor rústico y reconfortante la ha convertido en una preparación habitual en las cocinas del país, especialmente durante los días de vigilia.

Aunque se prepara todo el año, esta sopa alcanza su mayor protagonismo durante la Semana Santa, cuando muchas familias nicaragüenses evitan la carne y recurren a los frijoles como fuente principal de proteína. Servida bien caliente y acompañada de arroz blanco o tortillas, forma parte de la memoria gastronómica de generaciones enteras.

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Sopa de Frijoles con Huevo Receta

Sopa de Frijoles con Huevo

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  • Autor: Recetas123
  • Tiempo Prep: 15
  • Tiempo Cocción: 105
  • Tiempo Total: 120
  • Porciones: 4 porciones
  • Categoría: Sopa
  • Cocina: Nicaragüense

Ingredientes

  • 400 g de frijoles rojos secos (2 tazas)
  • 2 litros de agua (8 tazas)
  • 1 unidad de cebolla blanca picada (1 cebolla mediana)
  • 1 unidad de chiltoma o pimiento verde picado (1 pimiento mediano)
  • 4 dientes de ajo picado
  • 2 unidades de tomates maduros picados (2 tomates medianos)
  • 30 ml de aceite vegetal (2 cucharadas)
  • 2 g de comino molido (1/2 cucharadita)
  • 4 unidades de huevos
  • al gusto de sal
  • 2 cucharadas de culantro picado (opcional)


Preparación

  1. Remoja y cocina los frijoles, enjuaga los frijoles rojos, colócalos en una olla grande con el agua y cocina a fuego medio durante aproximadamente una hora y media, hasta que estén completamente suaves. Reserva el caldo de cocción.
  2. Licúa parte de los frijoles, retira la mitad de los frijoles cocidos junto con un poco del caldo y lícualos hasta obtener una mezcla suave; regresa esta mezcla a la olla para espesar el caldo.
  3. Prepara el sofrito, calienta el aceite en un sartén y sofríe la cebolla, la chiltoma, el ajo y el tomate hasta que estén blandos y aromáticos.
  4. Incorpora el sofrito a los frijoles, añade el sofrito a la olla junto con el comino y sal al gusto, y deja hervir a fuego medio durante 10 minutos para que los sabores se integren.
  5. Cocina los huevos en la sopa, casca los huevos directamente sobre la sopa hirviendo, uno por uno, y cocina sin remover durante 4 a 5 minutos hasta que las claras estén firmes y las yemas mantengan un centro cremoso.
  6. Sirve caliente, reparte la sopa en platos hondos procurando que cada porción lleve un huevo entero, espolvorea culantro picado y sirve de inmediato.

Consejos prácticos

  • No remuevas la sopa mientras se cocinan los huevos, así conservarás la yema entera y evitarás que se deshaga.
  • Si prefieres una sopa más espesa, licúa una mayor proporción de frijoles antes de regresarlos a la olla.
  • Cocina los frijoles sin sal hasta que estén suaves, ya que la sal desde el inicio puede endurecer la cáscara.
  • Guarda el caldo de cocción de los frijoles, es la base del sabor de esta sopa y no debe desecharse.

Variaciones tradicionales

  • En algunas familias se sirve con huevo revuelto directamente en la sopa en lugar de dejarlo entero cocinándose en el caldo.
  • En la región del Pacífico es común licuar la totalidad de los frijoles para obtener una sopa completamente cremosa, sin trozos enteros visibles.

Cómo disfrutar esta receta

Esta sopa se disfruta recién servida y bien caliente, para que el huevo mantenga su textura cremosa. Es habitual comerla como plato fuerte del almuerzo o la cena, sobre todo durante la Semana Santa, cuando reemplaza a las preparaciones con carne.

Acompañamientos recomendados

  • Arroz blanco
  • Tortillas de maíz recién hechas
  • Plátano maduro frito
  • Queso fresco desmenuzado

Origen y tradición

La combinación de frijoles y huevo tiene raíces en la tradición católica de la vigilia, un periodo en el que la carne roja queda fuera del menú y los frijoles —base histórica de la alimentación mesoamericana— toman protagonismo como fuente de proteína. En Nicaragua, esta sopa se volvió sinónimo de Semana Santa en muchos hogares, transmitida de generación en generación casi sin cambios.

Aunque hoy se prepara en cualquier época del año como plato reconfortante y económico, sigue conservando ese vínculo con la tradición religiosa y familiar que la originó.

Preguntas frecuentes

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