El Chimichurri es una salsa de origen argentino que se ha popularizado en muchos países, llegando a convertirse en la compañera infaltable de todo tipo se asado. La reparación puede variar de acuerdo a los gustos de la persona que la realiza.
Se dice que el nombre de esta salsa de debe a que fue inventada por Jimmy McCurry y por una distorsión de la pronunciación se solía decirlo ¡Chimi Curry! o ¡Che mi Curry! a lo que con el paso del tiempo se quedó con este nombre, chimichurri.

Ingredientes
- 5 cucharadas de perejil picado
- 3 cucharadas de orégano seco
- 1 cucharada de ají molido picante
- 1 cucharadita de pimienta negra
- 1 cucharadita de sal
- 2 dientes de ajo picados muy finamente
- 4 cucharadas de agua tibia
- 4 cucharadas de vinagre de manzana o zumo de limón
- 8 cucharadas de aceite de girasol
Preparación
- Empezamos mezclando en un bol, el orégano, el ají molido y le agregamos el agua tibia con el objetivo de hidratar estos ingredientes, mezclamos bien y dejamos remojar por un par de minutos.
- Luego agregamos la pimienta, la sal, el ajo picado, el perejil, el vinagre y revolvemos integrando bien los ingredientes, finalmente ponemos el aceite de girasol y dejamos reposar, mientras más tiempo mejor.
Acompañamientos
La salsa de chimichurri se utilizada para acompañar cualquier tipo de asado, ya sean carnes blancas, rojas, pescado o vegetales e incluso para darle sabor a algunas recetas al horno como la pizza.
¿Sabías qué?
En realidad, existe varias versiones del origen del nombre chimichurri, lo cual a aparte de hacerla una salsa muy especial le da un poco de misterio en saber cual fue en realidad su origen real.
Preguntas frecuentes
Chimichurri es una receta tradicional que se prepara con ingredientes sencillos y una técnica casera que conserva su sabor auténtico.
El tiempo puede variar según la receta y la cantidad de porciones, pero normalmente se puede preparar siguiendo los pasos indicados en la receta.
Se puede acompañar con guarniciones tradicionales, bebidas típicas o complementos sencillos según la costumbre local.
Sí, en muchos casos se puede guardar en refrigeración en un recipiente cerrado y consumir al día siguiente, siempre revisando su frescura antes de servir.
Sí, puedes hacer pequeños ajustes según tus gustos, pero lo ideal es respetar los ingredientes principales para conservar el sabor tradicional.
