La sopa de ruyas es una preparación tradicional de Boyacá que forma parte del patrimonio culinario de los Andes colombianos. Su principal característica son las ruyas, pequeñas porciones de masa elaboradas con harina de maíz o trigo que se agregan al caldo durante la cocción, aportando textura y convirtiendo una sopa sencilla en un plato sustancioso y reconfortante.
Esta receta ha sido transmitida de generación en generación en los hogares campesinos boyacenses, donde se valora por su sencillez, economía y capacidad para alimentar a toda la familia. Es especialmente popular en las zonas de clima frío, donde las sopas calientes ocupan un lugar fundamental en la alimentación cotidiana.

Ingredientes
Para el caldo
- 500 g de costilla de res troceada
- 300 g de papa sabanera pelada y picada (2 papas medianas)
- 200 g de papa criolla (1 taza)
- 120 g de cebolla larga picada (5 tallos)
- 10 g de ajo picado (2 dientes)
- 15 g de cilantro fresco picado (¼ taza)
- 2.5 litros de agua (10 tazas)
- 12 g de sal (2½ cucharaditas)
- 3 g de pimienta negra (½ cucharadita)
Para las ruyas
- 200 g de harina de maíz amarillo (1½ tazas)
- 150 ml de agua tibia (⅔ taza)
- 3 g de sal (½ cucharadita)
Preparación
- Prepara el caldo, coloca la costilla de res en una olla grande junto con el agua, la mitad de la cebolla larga, el ajo, la sal y la pimienta. Cocina durante 1 hora y 15 minutos hasta que la carne esté tierna y el caldo tenga buen sabor.
- Añade las papas, incorpora la papa sabanera y la papa criolla. Cocina durante 20 minutos hasta que estén suaves y comiencen a aportar cuerpo al caldo.
- Prepara las ruyas, mezcla la harina de maíz con la sal y el agua tibia hasta obtener una masa suave y manejable. Forma pequeñas bolitas o trozos irregulares del tamaño de una avellana.
- Incorpora las ruyas, agrega cuidadosamente las ruyas al caldo hirviendo y cocina durante 15 minutos hasta que estén firmes y bien cocidas.
- Finaliza la sopa, añade el resto de la cebolla larga y el cilantro fresco. Cocina durante 3 minutos más para integrar los sabores.
- Sirve caliente, distribuye la sopa en platos hondos procurando incluir costilla, papas y abundantes ruyas en cada porción.
Consejos prácticos
- Forma las ruyas de tamaño uniforme para lograr una cocción homogénea.
- No agregues demasiada agua a la masa para evitar que las ruyas se deshagan.
- Utiliza costilla con hueso para obtener un caldo más sabroso.
- Agrega las ruyas únicamente cuando el caldo esté hirviendo suavemente.
Variaciones tradicionales
- Algunas familias preparan las ruyas con harina de trigo en lugar de harina de maíz.
- En ciertas zonas rurales se añade leche al final de la cocción para suavizar el sabor.
- Algunas versiones incorporan habas o arvejas frescas durante la cocción.
Cómo servir
La sopa de ruyas se sirve muy caliente en platos hondos. Tradicionalmente se acompaña con aguacate fresco, ají colombiano y arepa boyacense. Como bebida son comunes la aguapanela caliente, el café colombiano o el chocolate caliente.
Acompañamientos recomendados
- Aguacate fresco
- Ají colombiano
- Arepa boyacense
- Aguapanela caliente
- Chocolate caliente
Origen y tradición
Las ruyas representan una de las expresiones más auténticas de la cocina campesina boyacense. Surgieron como una forma práctica de complementar los caldos utilizando ingredientes básicos disponibles en los hogares rurales.
Este tipo de sopas refleja la importancia histórica del maíz en la alimentación andina colombiana y la creatividad de las comunidades campesinas para elaborar platos nutritivos con recursos sencillos.
Preguntas frecuentes
Las ruyas son pequeñas porciones de masa elaboradas tradicionalmente con harina de maíz o trigo que se cocinan directamente dentro del caldo.
Sí. En algunas zonas de Boyacá se preparan con harina de trigo, aunque la versión con harina de maíz es una de las más tradicionales.
Deben quedar cocidas y suaves, pero conservando suficiente firmeza para mantener su forma dentro de la sopa.
Sí. Puedes formar las ruyas unas horas antes y mantenerlas cubiertas hasta el momento de incorporarlas al caldo.
Sí. Puede congelarse hasta por tres meses en recipientes herméticos, aunque las ruyas pueden volverse ligeramente más suaves después de descongelarse.
