El tamal santandereano es una preparación tradicional de Santander, Colombia, reconocida por su sabor intenso, su masa de maíz bien aliñada y su relleno generoso con carnes, garbanzos, arroz, papa y condimentos. Como muchos tamales colombianos, se envuelve en hojas de plátano y se cocina lentamente, pero su identidad está marcada por el carácter fuerte y sabroso de la cocina santandereana.
En Santander, el tamal suele aparecer en desayunos familiares, ventas tradicionales, reuniones de fin de semana y celebraciones populares. Es una comida abundante, pensada para alimentar bien y disfrutarse sin prisa, generalmente acompañada de chocolate caliente, café o aguapanela.
Su preparación conserva una lógica muy casera: masa sazonada, carnes bien aliñadas, hojas de plátano soasadas y una cocción prolongada que permite que todos los ingredientes se integren en un plato contundente y profundamente regional.

Ingredientes
- 1 kg de masa de maíz amarillo o maíz pelado cocido y molido
- 500 g de carne de cerdo en trozos medianos
- 500 g de pollo en presas medianas
- 250 g de tocino de cerdo en trozos
- 300 g de arroz cocido (1 ½ tazas)
- 300 g de garbanzos cocidos (2 tazas)
- 300 g de papa pelada y cortada en rodajas gruesas (3 papas medianas)
- 200 g de zanahoria cortada en rodajas (2 zanahorias medianas)
- 4 huevos cocidos cortados por la mitad
- 200 g de cebolla larga picada (2 tazas)
- 150 g de cebolla cabezona picada (1 cebolla grande)
- 150 g de tomate maduro picado (1 tomate grande)
- 20 g de ajo machacado (4 dientes)
- 30 ml de aceite con achiote (2 cucharadas)
- 10 g de comino molido (2 cucharaditas)
- 8 g de sal (1 ½ cucharaditas), ajusta según el gusto
- 5 g de pimienta molida (1 cucharadita)
- 1 litro de caldo de pollo o cerdo (4 tazas)
- 12 hojas de plátano grandes limpias y soasadas
- Hilo de cocina o cabuya para amarrar
Preparación
- Prepara el guiso, calienta el aceite con achiote en una olla grande y sofríe la cebolla larga, la cebolla cabezona, el tomate y el ajo hasta que el sofrito esté suave, brillante y bien integrado. Agrega el comino, la pimienta y parte de la sal para formar una base de sabor intensa.
- Sazona las carnes, incorpora el cerdo, el tocino y el pollo al guiso. Mezcla bien para que las piezas se impregnen con el aliño y cocina durante unos 15 minutos, hasta que cambien de color y suelten sus jugos. Añade un poco de caldo si el guiso se espesa demasiado.
- Prepara la masa, coloca la masa de maíz en un recipiente amplio y agrega caldo caliente poco a poco, mezclando hasta lograr una textura húmeda, suave y espesa. Incorpora parte del guiso para darle color y sabor, y ajusta la sal antes de armar los tamales.
- Alista las hojas, pasa las hojas de plátano por el fuego o por agua caliente para que se vuelvan flexibles y no se rompan al doblarlas. Límpialas bien y coloca dos hojas cruzadas para cada tamal, formando una base resistente.
- Arma los tamales, pon una porción generosa de masa en el centro de cada hoja. Agrega arroz, garbanzos, papa, zanahoria, una presa de pollo, un trozo de cerdo, tocino y medio huevo cocido. Añade una cucharada de guiso encima para que el relleno quede jugoso.
- Envuelve y amarra, dobla las hojas hacia el centro hasta formar un paquete firme, pero sin apretar demasiado. Amarra cada tamal con hilo de cocina o cabuya, procurando que quede bien cerrado para conservar su forma durante la cocción.
- Cocina lentamente, coloca hojas de plátano en el fondo de una olla grande, acomoda los tamales y agrega agua caliente hasta cubrir aproximadamente la mitad de su altura. Cocina tapado a fuego medio-bajo durante 2 horas y 30 minutos a 3 horas, revisando el nivel de agua durante la cocción.
- Deja reposar y sirve, retira los tamales de la olla y déjalos reposar de 10 a 15 minutos antes de abrirlos. La masa debe quedar firme, húmeda y bien impregnada con el sabor del guiso, las carnes y la hoja de plátano.
Tips para una preparación perfecta
Soasa muy bien las hojas de plátano para que sean flexibles y no se rasguen al envolver los tamales.
Usa caldo caliente para hidratar la masa, porque ayuda a que el tamal tenga mejor sabor y una textura más suave.
Los garbanzos deben estar cocidos antes de armar los tamales; durante la cocción solo terminarán de absorber el sabor del guiso.
No compactes demasiado el tamal al amarrarlo, ya que la masa necesita espacio para cocinarse correctamente.
Deja reposar los tamales antes de abrirlos para que la masa se asiente y el relleno conserve mejor su forma.
Variaciones tradicionales
En algunas familias santandereanas se utiliza costilla de cerdo en lugar de pulpa, lo que aporta un sabor más profundo al relleno.
También pueden prepararse con gallina en vez de pollo, especialmente cuando se hacen para celebraciones o reuniones familiares.
Según la costumbre de cada hogar, la proporción de arroz y garbanzos puede variar, pero ambos ingredientes son frecuentes en versiones tradicionales de la región.
Forma tradicional de servir
El tamal santandereano se sirve caliente, abierto sobre la hoja de plátano. Es común disfrutarlo en el desayuno o como comida principal en reuniones familiares, especialmente cuando se prepara en grandes cantidades.
Tradicionalmente se acompaña con chocolate caliente, café colombiano o aguapanela. También puede servirse con pan fresco o arepa, según la costumbre de cada familia.
Acompañamientos recomendados
- Chocolate caliente colombiano
- Café colombiano
- Aguapanela caliente
- Pan fresco
- Arepa blanca
Curiosidad gastronómica
El tamal santandereano refleja el carácter contundente de la cocina de Santander, una región famosa por preparaciones de sabor fuerte, porciones generosas y recetas transmitidas dentro de la familia.
Como ocurre con muchos tamales colombianos, su preparación suele ser colectiva. Hacer varios tamales implica organizar la masa, el guiso, las carnes, las hojas y el armado, por eso muchas familias lo preparan como una actividad compartida antes de celebraciones o reuniones importantes.
Preguntas frecuentes
El tamal santandereano se distingue por su relación con la cocina de Santander, su masa de maíz bien aliñada, el uso de carnes de cerdo y pollo, y la presencia de ingredientes como arroz, garbanzos, papa y huevo. Es un tamal abundante, de sabor intenso y muy casero.
Sí, puedes usar masa de maíz precocida para una versión más práctica. Lo importante es hidratarla con caldo caliente y mezclarla con parte del guiso para que tenga buen sabor, color y humedad. La versión más tradicional utiliza maíz pelado cocido y molido.
El tamal santandereano suele cocinarse entre 2 horas y 30 minutos y 3 horas a fuego medio-bajo. El tiempo puede variar según el tamaño de los tamales y la cantidad que prepares. La masa debe quedar completamente cocida, firme y suave.
Sí, puedes congelarlos después de cocidos y completamente fríos. Guárdalos bien envueltos para conservar su humedad. Para recalentarlos, caliéntalos al vapor o en agua caliente, todavía envueltos en la hoja, hasta que estén bien calientes por dentro.
El tamal santandereano suele acompañarse con chocolate caliente, café colombiano o aguapanela. Para el desayuno, el chocolate caliente con pan o arepa es una de las formas más tradicionales de disfrutarlo.
