La faina es una torta fina y crocante elaborada con harina de garbanzo, agua, aceite de oliva y pimienta negra, muy popular en Buenos Aires y otras zonas de Argentina. Llegó de la mano de los inmigrantes italianos, especialmente genoveses, que trajeron consigo la receta de la farinata y la adaptaron con el tiempo a la vida porteña.
Hoy es imposible pensar en una pizzería tradicional de Buenos Aires sin faina en el mostrador. Se volvió tan parte de la cultura local que surgió la costumbre de la «pizza a caballo», que consiste en colocar una porción de faina encima de la pizza antes de comerla, una combinación que muchos argentinos consideran indispensable.
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Faina argentina
- Tiempo Prep: 10
- Tiempo de reposo: 60
- Tiempo Cocción: 25
- Tiempo Total: 95
- Porciones: 6 porciones
- Categoría: Acompañamiento
- Cocina: Argentina
Ingredientes
- 250 g de Harina de garbanzo (2 tazas)
- 750 ml de Agua fría (3 tazas)
- 90 ml de Aceite de oliva (6 cucharadas)
- Al gusto de Sal
- Al gusto de Pimienta negra molida (para espolvorear)
Preparación
- Prepara la mezcla, en un bowl grande combina la harina de garbanzo con el agua fría, batiendo con un batidor de mano hasta lograr una mezcla líquida y sin grumos; agrega la sal y la mitad del aceite de oliva.
- Deja reposar la masa, cubre el bowl y deja reposar la mezcla durante al menos 1 hora a temperatura ambiente; con una cuchara, retira la espuma que se forma en la superficie, ya que esto evita que la faina quede con sabor amargo.
- Precalienta el horno y prepara el molde, enciende el horno a temperatura bien alta (220-250°C) y unta un molde redondo de metal con el aceite de oliva restante hasta cubrir toda la base.
- Vuelca la mezcla y sazona, cuela la preparación dentro del molde caliente formando una capa fina de aproximadamente 1 cm de espesor, y espolvorea generosamente con pimienta negra molida.
- Cocina hasta dorar, hornea la faina entre 20 y 25 minutos, hasta que la superficie esté dorada y los bordes comiencen a tostarse ligeramente.
- Corta y sirve, retira del horno, deja entibiar unos minutos, corta en porciones triangulares o cuadradas y sirve caliente.
Trucos de cocina
- Colar la mezcla antes de hornear ayuda a eliminar grumos y logra una textura más pareja.
- Usar un molde de metal bien caliente antes de volcar la masa favorece que la faina se despegue fácilmente y quede crocante por fuera.
- Si no tienes horno de piedra, colocar el molde en la parte más alta del horno ayuda a lograr ese dorado característico.
Variaciones tradicionales
- En algunas pizzerías tradicionales se cocina directamente en el horno de piedra junto con las pizzas, lo que le da un sabor ligeramente ahumado.
- Algunas familias de origen genovés agregan un toque de romero a la mezcla, en honor a la farinata original de Liguria.
Forma tradicional de servir
En Buenos Aires, la faina se sirve tradicionalmente como acompañamiento de la pizza, colocando una porción encima de la porción de pizza, costumbre conocida como «pizza a caballo». También se disfruta sola, apenas rociada con unas gotas de limón.
Acompañamientos recomendados
- Pizza de muzzarella
- Limón en gajos
- Vino tinto de la casa
Origen y tradición
La faina llegó a Argentina de la mano de los inmigrantes genoveses e italianos que se establecieron en Buenos Aires a fines del siglo XIX, quienes trajeron consigo la farinata, un plato similar elaborado con harina de garbanzo. Con el tiempo, la faina se integró de tal manera a la cultura porteña que hoy es difícil encontrar una pizzería tradicional de Buenos Aires que no la tenga en su menú, generalmente servida como acompañamiento indispensable de la pizza.
Preguntas frecuentes
La Faina argentina es una receta tradicional que se prepara con ingredientes sencillos y una técnica casera que conserva su sabor auténtico.
Siguiendo la receta paso a paso, el tiempo total dependerá del número de porciones que prepares y de los tiempos de cocción indicados.
Admite distintos acompañamientos tradicionales y bebidas típicas, dependiendo de la ocasión y la costumbre familiar.
Por lo general sí: guardada en un envase cerrado en el refrigerador, se mantiene apta para el día siguiente, siempre que se revise su frescura antes de comer.
Sí, se admiten pequeñas variaciones según preferencias personales, procurando conservar los ingredientes clave que le dan su sabor tradicional.
