La arepa de maíz pelao es una preparación tradicional colombiana especialmente asociada con Santander y el nororiente del país. Su nombre viene del proceso de “pelar” el maíz, es decir, cocinarlo con ceniza limpia o cal alimentaria para desprender la cáscara del grano antes de lavarlo, molerlo y convertirlo en masa. Esta técnica forma parte de antiguas prácticas de cocina del maíz y sigue viva en muchas cocinas rurales y familiares.
La versión más representativa suele prepararse con maíz amarillo pelado, yuca cocida, chicharrón y manteca de cerdo. Es una arepa de sabor intenso, textura firme y aroma tostado, muy apreciada en desayunos, meriendas y comidas típicas santandereanas, donde puede acompañar caldo, huevos, carne oreada, mute o bebidas calientes.

Ingredientes
- 500 g de maíz amarillo seco o maíz porva (2 ½ tazas)
- 2,5 litros de agua para pelar el maíz (10 tazas)
- 80 g de ceniza limpia de leña natural, tamizada (1 taza)
- 1,5 litros de agua limpia para terminar la cocción del maíz (6 tazas)
- 300 g de yuca pelada (2 tazas en trozos)
- 1 litro de agua para cocinar la yuca (4 tazas)
- 150 g de chicharrón de cerdo crocante, picado (1 taza)
- 30 g de manteca de cerdo (2 cucharadas)
- 8 g de sal (1 ¼ cucharaditas)
- 120 ml de agua tibia para ajustar la masa (½ taza)
Preparación
- Pela el maíz, lava el maíz amarillo y colócalo en una olla con 2,5 litros de agua y la ceniza limpia tamizada. Cocina a fuego medio durante 45 a 60 minutos, hasta que notes que la cáscara del grano empieza a soltarse al frotarlo con los dedos. Apaga el fuego y deja reposar el maíz 30 minutos dentro del agua caliente.
- Lava muy bien el maíz, escurre el maíz y frótalo con las manos bajo abundante agua limpia para retirar toda la ceniza y la cascarilla desprendida. Cambia el agua varias veces hasta que salga clara. Este lavado es fundamental para que la masa quede limpia, suave y con buen sabor.
- Termina la cocción, coloca el maíz ya pelado en una olla con 1,5 litros de agua limpia y cocina hasta que el grano esté tierno, pero no deshecho. Debe partirse con facilidad al presionarlo. Escúrrelo bien y deja que pierda un poco de calor antes de molerlo.
- Cocina la yuca, pon la yuca en una olla con 1 litro de agua y cocina hasta que esté blanda. Retira la vena central si la tiene, escúrrela y aplástala ligeramente mientras todavía está caliente para que se integre mejor con el maíz.
- Muele la masa, muele el maíz pelado junto con la yuca cocida y el chicharrón picado hasta obtener una masa compacta, rústica y aromática. Agrega la manteca de cerdo y la sal, y amasa con las manos hasta que todo quede bien distribuido. Incorpora el agua tibia poco a poco para lograr una masa suave, firme y sin grietas profundas.
- Forma las arepas, divide la masa en 6 porciones iguales, haz bolas y aplánalas hasta formar arepas de aproximadamente 1 cm de grosor. Alisa los bordes con las manos húmedas para que no se rompan durante la cocción.
- Asa las arepas, calienta un tiesto, comal o sartén gruesa a fuego medio y cocina las arepas por ambos lados hasta que estén doradas, firmes y con manchas tostadas. Gíralas varias veces para que se cocinen de manera pareja y queden crujientes por fuera, pero suaves por dentro.
Consejos del chef
Usa ceniza únicamente de leña natural, sin carbón industrial, químicos, pintura ni combustibles. Si no tienes una fuente segura, utiliza cal alimentaria en muy poca cantidad y lava el maíz con el mismo cuidado.
No dejes el maíz demasiado blando antes de molerlo; si se sobrecocina, la masa pierde textura y la arepa puede quedar pesada.
El chicharrón debe estar crocante para que aporte sabor y grasa a la masa sin volverla aguada.
Amasa con paciencia. El punto correcto es cuando puedes aplastar una porción sin que se abra en grietas grandes.
Variaciones tradicionales
En algunas zonas de Santander se prepara con más chicharrón molido para obtener una arepa más sabrosa y grasosa.
También existen versiones familiares donde se usa un poco más de yuca cocida para suavizar la textura de la masa.
En preparaciones rurales, el pelado del maíz se hace tradicionalmente con agua de ceniza; en cocinas modernas se puede usar cal alimentaria, siempre en cantidad controlada y con un lavado abundante.
Forma tradicional de servir
Sirve la arepa de maíz pelao caliente, recién salida del tiesto o comal. Debe quedar dorada por fuera, con aroma a maíz tostado y una textura firme que permita comerla sola o como acompañamiento.
En Santander suele servirse con caldo de costilla, huevos, carne oreada, mute, queso fresco o mantequilla. Para beber, combina muy bien con chocolate caliente, café con leche, aguapanela o masato.
Acompañamientos recomendados
- Caldo de costilla
- Huevos pericos
- Carne oreada
- Mute santandereano
- Queso campesino
- Mantequilla
- Chocolate caliente
- Aguapanela
- Café con leche
Curiosidad gastronómica
El proceso de pelar el maíz con ceniza o cal no solo facilita retirar la cáscara del grano; también cambia la textura de la masa y le da un sabor más profundo. Esta técnica, relacionada con la nixtamalización, demuestra la importancia histórica del maíz en las cocinas tradicionales de Colombia y de América.
Preguntas frecuentes
Maíz pelao significa maíz al que se le ha retirado la cáscara mediante una cocción con ceniza limpia o cal alimentaria. Después se lava muy bien, se cocina nuevamente si hace falta y se muele para formar la masa. Este proceso da una textura más suave y un sabor característico.
Están muy relacionadas. En Colombia, una de las versiones más representativas de arepa de maíz pelao es la santandereana, que suele llevar maíz pelado, yuca cocida, chicharrón y manteca de cerdo. Sin embargo, también existen arepas de maíz pelado más sencillas en otras regiones.
Puedes hacer una versión rápida, pero no tendrá el mismo sabor ni la misma textura. La arepa de maíz pelao tradicional depende del grano de maíz cocido, pelado, lavado y molido. Ese proceso es lo que le da su carácter rústico, su aroma y su consistencia particular.
Porque el lavado retira los restos de ceniza, la cascarilla suelta y cualquier sabor alcalino excesivo. El agua debe salir clara antes de moler el maíz. Si no lo lavas bien, la masa puede quedar amarga, áspera o con un sabor demasiado fuerte.
La masa está lista cuando puedes formar una bola, aplastarla y obtener una arepa firme sin grietas profundas. Debe sentirse húmeda, pero no pegajosa. Si se rompe mucho, agrega un poco de agua tibia; si está demasiado blanda, amasa más tiempo para que tome cuerpo.
