El tacacho relleno peruano es una variante amazónica del tacacho tradicional, preparado con plátano verde cocido, majado con manteca de cerdo y formado en bolas que se rellenan con cecina, chicharrón u otra carne de cerdo propia de la cocina regional. Es una preparación contundente, sabrosa y muy ligada a la identidad gastronómica de la selva peruana.
En regiones como San Martín, Loreto, Ucayali y Madre de Dios, el tacacho es parte de desayunos fuertes, almuerzos familiares, ferias y celebraciones. La versión rellena conserva la base tradicional del plátano verde, pero concentra el sabor de la cecina o el chicharrón en el interior, logrando una presentación más generosa y festiva.
A diferencia del tacacho servido junto a la cecina, el tacacho relleno integra la carne dentro de la masa de plátano. Se sirve caliente, acompañado de ají de cocona, ensalada de chonta o yuca sancochada, manteniendo el carácter rústico y auténtico de la cocina amazónica peruana.

Ingredientes
- 1.2 kg de plátano verde (4 plátanos grandes)
- 120 g de manteca de cerdo (½ taza)
- 250 g de cecina amazónica picada finamente o deshilachada (1½ tazas)
- 120 g de chicharrón de cerdo picado en trozos pequeños (¾ taza)
- 45 ml de aceite vegetal o manteca de cerdo (3 cucharadas, para freír la cecina si hace falta)
- 8 g de sal (1½ cucharaditas)
- 100 g de ají de cocona para acompañar (½ taza)
- 4 hojas de bijao limpias para servir, opcional
Preparación
- Prepara la cecina, si la cecina está muy seca o salada, remójala en agua caliente durante 10 minutos, escúrrela y sécala bien. Luego fríela en una sartén con el aceite o la manteca durante 3 a 5 minutos, hasta que esté caliente, dorada y ligeramente crujiente en los bordes. Pícala finamente o deshiláchala.
- Cocina los plátanos, pela los plátanos verdes y córtalos en trozos grandes. Ásalos sobre brasas o en parrilla hasta que estén suaves y ligeramente dorados, o fríelos en manteca caliente a fuego medio hasta que se cocinen por dentro sin quemarse por fuera.
- Maja la masa, coloca los plátanos calientes en un mortero grande, batán o recipiente resistente. Aplástalos mientras todavía están suaves, agrega poco a poco la manteca de cerdo y la sal, y sigue majando hasta obtener una masa rústica, compacta y ligeramente húmeda.
- Prepara el relleno, mezcla la cecina picada con el chicharrón en un recipiente. El relleno debe quedar sabroso, jugoso y en trozos pequeños para que puedas encerrarlo fácilmente dentro del tacacho.
- Forma los tacachos rellenos, toma una porción de masa de plátano caliente, aplánala en la palma de la mano, coloca una cucharada generosa del relleno en el centro y cierra formando una bola firme. Presiona con cuidado para sellar bien sin compactar demasiado la masa.
- Dora y sirve, si deseas una superficie más firme, pasa los tacachos rellenos unos minutos por una sartén caliente con poca manteca, girándolos con cuidado hasta que se doren ligeramente. Sírvelos calientes con ají de cocona, ensalada de chonta o yuca sancochada.
Consejos prácticos
Usa plátano verde firme, no maduro ni pintón, porque necesitas una masa compacta que pueda sostener el relleno.
Maja el plátano mientras está caliente; cuando se enfría, se vuelve más difícil de trabajar y puede quebrarse al rellenarlo.
Pica bien la cecina y el chicharrón para que el relleno se distribuya mejor y no rompa la masa.
No agregues demasiada sal a la masa si la cecina está bien curada, porque el relleno ya aporta salinidad.
Si quieres un sabor más tradicional y ahumado, asa los plátanos en lugar de freírlos.
Variaciones tradicionales
En algunas zonas de la Amazonía peruana se rellena con cecina picada, especialmente cuando se busca un sabor ahumado más marcado.
También existen versiones con chicharrón como relleno principal, muy comunes en preparaciones caseras más contundentes.
En ciertos hogares se mezcla cecina y chicharrón dentro del tacacho, logrando una versión más sabrosa y festiva.
Algunas preparaciones se sirven envueltas o presentadas sobre hojas de bijao para reforzar el carácter amazónico del plato.
Forma tradicional de servir
Sirve el tacacho relleno caliente, recién formado o ligeramente dorado en sartén. La presentación más tradicional es rústica y generosa: una o dos bolas grandes por porción, con el relleno visible al partirlas.
Acompaña con ají de cocona, ensalada de chonta, yuca sancochada o plátano asado. En la Amazonía peruana también combina con bebidas regionales como aguajina, refresco de camu camu, cocona o masato.
Acompañamientos recomendados
- Ají de cocona
- Ensalada de chonta
- Yuca sancochada
- Plátano asado
- Cecina frita adicional
- Arroz blanco
- Aguajina
- Refresco de camu camu
- Masato
Curiosidad gastronómica
El tacacho relleno conserva la técnica esencial del tacacho amazónico: cocinar el plátano verde y majado mientras está caliente hasta formar una masa firme. La diferencia está en que el sabor de la carne queda escondido dentro, como una sorpresa salada y ahumada.
Esta preparación demuestra la versatilidad del plátano verde en la cocina de la selva peruana. Con pocos ingredientes y una técnica sencilla, puede convertirse en acompañamiento, plato principal o comida contundente para compartir en mercados, reuniones familiares y celebraciones regionales.
Preguntas frecuentes
El tacacho relleno peruano es una variante amazónica del tacacho tradicional. Se prepara con plátano verde cocido y majado con manteca de cerdo, luego se forma una bola y se rellena con cecina, chicharrón o ambos. Es un plato contundente, típico de la cocina de la selva peruana.
El relleno más representativo lleva cecina amazónica picada, chicharrón o una mezcla de ambos. La cecina aporta sabor ahumado y salado, mientras que el chicharrón añade grasa, textura y un sabor más intenso. El relleno debe estar picado fino para integrarse bien dentro de la masa de plátano.
No siempre es obligatorio. Puedes servirlo recién formado si el plátano y el relleno están calientes. Sin embargo, muchas preparaciones caseras lo doran ligeramente en sartén con manteca para darle una superficie más firme y un sabor más tostado, sin convertirlo en una fritura profunda.
Se usa plátano verde, firme y sin madurar. El plátano maduro no es adecuado porque tiene más dulzor y una textura blanda que no sostiene bien el relleno. El plátano verde permite obtener una masa rústica, compacta y resistente, ideal para formar bolas rellenas.
El acompañamiento más tradicional es el ají de cocona, por su frescura ácida y picante. También se sirve con ensalada de chonta, yuca sancochada, plátano asado o cecina adicional. Para beber, son comunes la aguajina, el refresco de camu camu, la cocona o el masato.
