Las galletas de cuajada son un amasijo tradicional colombiano de textura suave por dentro y ligeramente dorada en la superficie. Se preparan con cuajada fresca, harina de maíz, mantequilla, huevo y azúcar, ingredientes muy presentes en la cocina campesina de Boyacá y Cundinamarca.
Son ideales para el desayuno, las onces o una merienda con café y chocolate caliente. Su sabor delicado a queso fresco las diferencia de las galletas secas convencionales y las acerca a otros amasijos colombianos como la almojábana y el bizcocho de cuajada.

Ingredientes
- 300 g de cuajada fresca desmenuzada (2 ½ tazas)
- 180 g de harina de maíz precocida blanca (1 ¼ tazas)
- 100 g de fécula de maíz (⅔ taza)
- 120 g de azúcar blanca (⅔ taza)
- 100 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (7 cucharadas)
- 2 huevos grandes
- 60 ml de leche entera (¼ taza)
- 5 g de polvo de hornear (1 cucharadita)
- 3 g de sal (½ cucharadita)
- 5 ml de esencia de vainilla (1 cucharadita)
Preparación
- Precalienta el horno a 180 °C y cubre una bandeja con papel para hornear.
- Prepara la base, bate la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa y más clara. Agrega los huevos uno por uno, mezcla bien e incorpora la esencia de vainilla.
- Integra la cuajada, añade la cuajada desmenuzada y mezcla hasta que quede bien distribuida. Incorpora la harina de maíz, la fécula de maíz, el polvo de hornear y la sal.
- Agrega la leche poco a poco mientras mezclas con las manos. Debes obtener una masa suave, húmeda y fácil de formar, sin que se pegue demasiado. Déjala reposar durante 10 minutos.
- Forma las galletas, toma porciones de aproximadamente 30 g, forma bolas y aplástalas ligeramente hasta obtener discos de unos 5 cm de diámetro. Colócalos en la bandeja dejando espacio entre ellos.
- Hornea durante 18 a 22 minutos, hasta que las galletas estén firmes y ligeramente doradas en la base. Déjalas reposar 10 minutos sobre la bandeja antes de pasarlas a una rejilla.
Consejos prácticos
- Usa cuajada fresca, húmeda y poco salada para mantener la textura suave.
- Añade la leche poco a poco, porque algunas cuajadas contienen más humedad que otras.
- No aplastes demasiado las porciones; las galletas deben conservar algo de grosor.
- Retíralas cuando la base esté dorada, aunque la superficie todavía se vea clara.
Variaciones tradicionales
En algunas recetas familiares se añade ralladura de limón o unas gotas de esencia de anís para perfumar la masa. También existen versiones con queso campesino fresco en lugar de cuajada, aunque la textura puede quedar un poco más firme.
Cómo servir
Sirve las galletas de cuajada tibias o a temperatura ambiente. Son perfectas para desayunos, onces y meriendas familiares, acompañadas de bebidas calientes o leche.
Acompañamientos recomendados
- Chocolate caliente colombiano
- Café negro colombiano
- Aguapanela caliente
- Leche caliente
- Café con leche
Curiosidad gastronómica
La cuajada es uno de los ingredientes más tradicionales de los amasijos del altiplano colombiano. Su uso en panes, bizcochos y galletas aporta una textura húmeda, un sabor lácteo suave y una acidez delicada que distingue muchas recetas campesinas del país.
Preguntas frecuentes
Sí, puedes usar queso campesino fresco, poco salado y con algo de humedad. Desmenúzalo muy bien antes de agregarlo a la masa. Evita quesos curados o secos, porque pueden hacer que las galletas queden más duras y con un sabor demasiado intenso.
La masa puede quedar pegajosa cuando la cuajada tiene demasiada humedad o cuando agregas toda la leche de una vez. Añade la leche gradualmente y, si hace falta, incorpora 1 o 2 cucharadas adicionales de harina de maíz hasta que puedas formar las galletas sin que se adhieran demasiado a las manos.
No suelen ser completamente crujientes. La textura tradicional es suave y ligeramente firme, con una superficie dorada y un centro tierno gracias a la cuajada. Si las horneas demasiado tiempo, perderán humedad y quedarán más secas.
Guárdalas completamente frías en un recipiente hermético hasta por 3 días. Para servirlas tibias nuevamente, caliéntalas en horno a 150 °C durante 4 a 5 minutos. Evita refrigerarlas, porque el frío puede endurecer su textura.
