Los panderos, también llamados panderitos en algunas regiones, son unas galletas tradicionales colombianas de textura seca, frágil y ligeramente arenosa. Se preparan principalmente con almidón de yuca, mantequilla, azúcar y anís, por lo que se parecen a los polvorones, pero conservan una identidad propia dentro de la panadería tradicional del país.
Son ideales para las onces, las meriendas y las reuniones familiares, acompañados de café, chocolate caliente o leche. Su textura debe deshacerse suavemente al morder, sin quedar dura ni húmeda. Los panderos se reconocen como una variante elaborada con harina de yuca dentro de la tradición de galletas colombianas similares a las polvorosas.

Ingredientes
- 300 g de almidón de yuca (2 ½ tazas)
- 150 g de harina de trigo (1 ¼ tazas)
- 180 g de azúcar blanca (¾ taza + 2 cucharadas)
- 180 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (¾ taza)
- 2 huevos grandes
- 5 g de anís en grano molido (1 cucharadita)
- 5 g de polvo de hornear (1 cucharadita)
- 2 g de sal (¼ cucharadita)
- 30 ml de leche entera (2 cucharadas), solo si la masa lo necesita
Preparación
- Precalienta el horno a 170 °C y cubre una bandeja con papel para hornear.
- Bate la mantequilla, mezcla la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema suave y más clara. Agrega los huevos uno por uno y continúa batiendo hasta que se integren por completo.
- Forma la masa, incorpora el almidón de yuca, la harina de trigo, el anís molido, el polvo de hornear y la sal. Mezcla con las manos hasta obtener una masa suave y compacta. Agrega la leche poco a poco solo si la masa se deshace demasiado al presionarla.
- Deja reposar la masa durante 15 minutos para que el almidón absorba la humedad y sea más fácil de moldear.
- Da forma a los panderos, toma porciones de aproximadamente 25 g y forma bolitas. Aplástalas ligeramente para crear discos de unos 5 cm de diámetro y colócalos en la bandeja dejando espacio entre ellos.
- Hornea durante 15 a 18 minutos, hasta que la base esté apenas dorada y la superficie permanezca clara. No los hornees demasiado, porque deben conservar una textura delicada.
- Déjalos enfriar completamente sobre una rejilla antes de servirlos. Al enfriarse adquirirán su consistencia seca y quebradiza.
Consejos del chef
- Usa mantequilla suave, pero no derretida, para lograr una textura más delicada.
- No amases en exceso; mezcla solo hasta que la masa se una.
- Muele el anís antes de usarlo para que su aroma se distribuya mejor.
- Retira los panderos cuando aún estén claros; se endurecen un poco al enfriarse.
Variaciones tradicionales
En algunas recetas familiares los panderos se preparan con un toque más intenso de anís y una forma ligeramente alargada. También puedes encontrarlos con azúcar espolvoreada encima antes de hornear, aunque la versión sencilla de almidón de yuca es la más característica.
Cómo servir
Sirve los panderos a temperatura ambiente, en una bandeja o canasta junto con otros amasijos colombianos. Son especialmente agradables con café con leche, chocolate caliente o aguapanela.
Acompañamientos recomendados
- Café con leche
- Chocolate caliente colombiano
- Aguapanela caliente
- Leche fría o caliente
- Queso campesino fresco
Curiosidad gastronómica
Los panderos forman parte de una tradición colombiana de galletas elaboradas con almidones, panela o azúcar y grasas lácteas. El almidón de yuca les aporta una textura más frágil y ligera que la de una galleta común de harina de trigo.
Preguntas frecuentes
Los panderos suelen prepararse con almidón o harina de yuca, mientras las polvorosas normalmente combinan harina de trigo y fécula de maíz. Ambos tienen una textura quebradiza, pero el pandero resulta más ligero y con un sabor característico a anís.
No es lo ideal. Una pequeña cantidad de harina de trigo ayuda a que la masa se mantenga unida y puedas formar los discos sin que se rompan. Si usas solo almidón de yuca, los panderos pueden quedar demasiado frágiles antes de hornearse.
Pueden quedar duros si incorporas demasiada harina, trabajas demasiado la masa o los horneas de más. Retíralos cuando la base apenas se vea dorada y deja que se enfríen por completo antes de evaluar su textura.
Guárdalos completamente fríos en un recipiente hermético, en un lugar fresco y seco, hasta por 7 días. Evita refrigerarlos, porque la humedad puede afectar su textura quebradiza.
