En el norte argentino, especialmente en Tucumán, esta torta es sinónimo de gran celebración. Se trata de una preparación de pastelería casera hecha con decenas de láminas finísimas de masa horneada, intercaladas con abundante dulce de leche, que forman una torta alta, crocante por dentro y suave por fuera. Su nombre proviene del proceso de amasado: la masa se estira y se golpea repetidamente contra la mesada con el palote para lograr láminas cada vez más delgadas, un trabajo artesanal que tradicionalmente se contaba en «golpes».
Es una receta que exige tiempo y paciencia, por lo que históricamente se reservaba para ocasiones especiales: cumpleaños de quince, casamientos, bautismos y fiestas patronales en pueblos del noroeste argentino. Muchas familias tucumanas conservan la receta de generación en generación, y no es raro que se prepare en conjunto entre varias personas, ya que estirar y hornear tantas capas de masa es una tarea que se hace más liviana cuando se comparte.
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Torta de 80 Golpes
- Tiempo Prep: 1 hora 30 minutos
- Tiempo Cocción: 40 minutos
- Tiempo Total: 6 horas 10 minutos
- Porciones: 12 porciones
- Categoría: Postre
- Cocina: Argentina
Ingredientes
- 1 kg de harina de trigo de harina de trigo (7 tazas)
- 250 g de grasa de pella o manteca de grasa de pella o manteca (1 taza)
- 1 cucharadita de sal de sal
- 200 ml de agua fría (o vino blanco seco) de agua fría o vino blanco seco (1 taza)
- 1 cucharada de vinagre blanco de vinagre blanco
- 1 kg de dulce de leche repostero de dulce de leche repostero (3 tazas)
- 100 g de azúcar impalpable de azúcar impalpable, para espolvorear (¾ taza)
Preparación
- Prepara la masa, coloca la harina y la sal en un bol amplio, incorpora la grasa o manteca y desármala con las manos hasta obtener una textura arenosa. Agrega el agua fría con el vinagre de a poco y une hasta formar un bolo de masa firme y liso. Cúbrela y déjala descansar 30 minutos a temperatura ambiente.
- Golpea y estira la masa, divide el bolo en porciones manejables y estira cada una con el palote sobre la mesada enharinada. Golpea la masa repetidamente contra la mesa mientras la vas estirando: este es el paso que da nombre a la torta, y busca desarrollar las capas que luego se separarán al hornear.
- Corta las láminas, cuando la masa esté extendida en un espesor muy fino, casi transparente, corta discos parejos del mismo diámetro con ayuda de un plato o molde como guía. Repite el proceso con toda la masa hasta obtener suficientes discos para armar una torta alta.
- Hornea los discos, pincha cada lámina con un tenedor para evitar que se infle de manera desareja y hornéalas de a pocas por vez en horno moderado (180 °C) durante 6 a 8 minutos, hasta que estén doradas y crocantes. Retíralas y déjalas enfriar por completo sobre una rejilla.
- Arma la torta, coloca el primer disco horneado sobre una fuente y cúbrelo con una capa generosa de dulce de leche. Repite la operación disco por disco, presionando suavemente cada capa, hasta usar todos los discos y formar una torta alta y pareja.
- Deja reposar y decora, cubre la torta y déjala reposar en la heladera un mínimo de 4 horas, idealmente toda la noche, para que el dulce de leche ablande ligeramente las capas y se asienten. Antes de servir, espolvorea generosamente con azúcar impalpable.
Consejos del chef
- Trabaja la masa en un ambiente fresco: si la grasa se derrite demasiado, las láminas pierden crocancia al hornear.
- Corta todos los discos con el mismo molde para lograr una torta pareja y prolija.
- Hornea los discos vigilándolos de cerca, ya que al ser tan finos pasan de dorados a quemados en segundos.
- Si el dulce de leche está muy espeso, entibialo apenas para poder untarlo sin romper las láminas.
- El reposo en heladera es clave: una torta recién armada se corta mal, mientras que después de varias horas las capas se asientan y el corte queda limpio.
Variaciones tradicionales
- En algunas familias tucumanas se agrega una fina capa de merengue o coco rallado entre las últimas láminas antes de espolvorear el azúcar impalpable.
- En ciertas localidades del norte argentino se perfuma la masa con un toque de anís o caña quemada en lugar de vinagre.
Cómo servir
La Torta de 80 Golpes se sirve cortada en porciones triangulares finas, ya que es una torta densa y rendidora. Es habitual acompañarla con café, mate cocido o vino dulce durante la sobremesa de la celebración en la que se ofrece.
Acompañamientos recomendados
- Café o café con leche
- Mate cocido
- Vino dulce o moscato
Origen y tradición
Se cree que esta torta llegó al noroeste argentino a través de la influencia de la repostería española y árabe, tradiciones que aportaron técnicas de masas hojaldradas trabajadas a mano y endulzadas con productos locales como el dulce de leche. Con el tiempo, se convirtió en una preparación identitaria de Tucumán, tan asociada a las fiestas familiares que en muchos pueblos encargarla o prepararla en casa es parte del protocolo de organizar un casamiento o una fiesta de quince años.
El nombre «80 golpes» es en parte literal y en parte simbólico: hace referencia al esfuerzo físico y al tiempo que demanda golpear y estirar la masa una y otra vez, más que a un conteo exacto, y suele mencionarse como una forma de honrar el trabajo artesanal detrás de esta torta.
Preguntas frecuentes
El nombre hace referencia a la técnica de amasado, en la que la masa se estira y se golpea repetidamente contra la mesada con el palote para afinarla al máximo. Aunque el número "80" es más simbólico que exacto, representa el trabajo manual intenso que exige esta preparación tradicional del norte argentino.
Sí, de hecho es recomendable. La torta necesita varias horas de reposo en heladera para que el dulce de leche ablande las capas y se asiente correctamente, por lo que muchas familias la preparan el día anterior a la celebración en la que se sirve.
La cantidad varía según el grosor logrado al estirar, pero suelen usarse entre 15 y 25 láminas finas para lograr una torta alta y con múltiples capas de dulce de leche, aunque el nombre haga referencia a los golpes de amasado y no a la cantidad de capas.
Se recomienda un dulce de leche repostero, de consistencia más firme, ya que sostiene mejor el peso de las capas superiores sin escurrirse hacia los costados al armar y cortar la torta.
