El Caldo de Patas es una deliciosa receta la cual se consume especialmente por las mañanas o a la hora del almuerzo, esta es una sopa que se caracteriza por su contextura espesa y lo gelatinoso que aporta la médula del hueso, sin duda esta comida es un revigorizante natural.
Este plato es muy conocido, no es solamente a nivel nacional, sino que también es preparado en varios países del mundo, cada uno con sus ingredientes que los distinguen en cada región.

Ingredientes
- 1 pata de res grande, limpia y partida
- 1 libra de mote
- 3 ramas de cebolla blanca
- 2 pepas de ajo
- 1 litro de leche
- 5 onzas de pasta de maní
- 2 cucharas de achiote
- orégano
- Comino
- Pimienta
- 3 litros de agua
Preparación
- Ponemos en una olla de presión a cocinar la pata junto con el mote, una rama de cebolla blanca y una rama de perejil, hasta que estén totalmente cocinados.
- Preparamos un refrito con las 2 ramas cebolla blanca picada, el ajo picado, el achiote, pimienta, sal y comino.
- Licuamos el maní con medio litro de leche.
- En una olla ponemos todos los ingredientes, el refrito, el agua con los trozos de pata, el maní licuado con la leche y el mote.
- Finalmente añade el orégano, verifica el sabor y sirve en platos hondos y antes que se enfríe.
¿Sabías qué?
- Muchas personas evitan digerir este caldo porque piensan que es muy alto en grasa y que tiende a engordar, pero la verdad no es así, sin embargo, si es un alimento muy nutritivo.
- En otros países se realiza el caldo de patas con varios animales como el borrego, cordero, cerdo, ternera e incluso con el elefante.
- Se cree que este plato proviene desde la época precolombina.
- En China las patas de cerdo las cocinan con azúcar y 2 tipos de clases de salsa de soja.
Preguntas frecuentes
Caldo de Patas es una receta tradicional que se prepara con ingredientes sencillos y una técnica casera que conserva su sabor auténtico.
El tiempo puede variar según la receta y la cantidad de porciones, pero normalmente se puede preparar siguiendo los pasos indicados en la receta.
Se puede acompañar con guarniciones tradicionales, bebidas típicas o complementos sencillos según la costumbre local.
Sí, en muchos casos se puede guardar en refrigeración en un recipiente cerrado y consumir al día siguiente, siempre revisando su frescura antes de servir.
Sí, puedes hacer pequeños ajustes según tus gustos, pero lo ideal es respetar los ingredientes principales para conservar el sabor tradicional.
